PLÁSTICA 4º

U.1 LAS PINTURAS RUPESTRES II: PALEOLÍTICO vs NEOLÍTICO.

El término rupestre hace referencia a las rocas. Las paredes de las cuevas y cavernas fueron el primer lugar donde se realizaron estas expresiones artísticas. Las más importantes se han encontrado en el norte de España y el sur de Francia, concretamente en las cuevas de Altamira y Lascaux. Aunque hay pinturas en cuevas en muchos lugares del mundo. 

Los prehistoriadores estiman que nuestros antepasados pintaban como parte de una ceremonia mágica ¿Sabes para qué? Para favorecer la caza. Se tratan dibujos de búfalos, mamuts, venados, jabalíes y otros animales salvajes. Por tanto posiblemente tuvieran un carácter más práctico que artístico. Generalmente se utilizaban tintes naturales obtenidos de plantas o de restos de animales.

Durante el Paleolítico pintaban animales solos o en manadas. En el Neolítico empezaron a representar , además de los animales, a personas realizando escenas de la vida cotidiana, como la danza o la caza. En el Paleolítico esas pinturas eran de gran tamaño y con gran realismo, para ello utilizaban distintos colores y aprovechaban el relieve de la roca para dar volumen. Sin embargo, durante el Neolítico los animales y personas se representaban en pequeño tamaño y eran muy esquemáticas y sin apenas detalles usando un solo color en cada figura.


PINTURA DEL PALEOLÍTICO


(Bisonte Cueva de Altamira)

                              PINTURA DEL NEOLÍTICO


¡MANOS A LA OBRA!

Ahora que ya conocemos las principales diferencias de las pinturas del Paleolítico y Neolítico toca hacer nuestras propias pinturas. Para ello vamos a coger un trozo de papel continuo del tamaño de la mesa y trazaremos a lápiz la figura de uno de los siguientes animales: CABALLO, MAMUT, BISONTE, CIERVO. Realizaremos el dibujo intentando ocupar todo el papel para hacerlo lo más grande posible. Una vez dibujemos el animal repasaremos con témpera negra el contorno utilizando los dedos y después rellenaremos el interior con pintura roja y lo dejaremos secar. Cuando esté seco recortaremos la silueta del animal y colocaremos todos los animales en la pared como si fuera la pared de la cueva.


U.2 LAS PIRÁMIDES DE GUIZA

Las Pirámides de Giza son tres grandes monumentos funerarios construidos para faraones egipcios. Su fama se debe a su antigüedad, a su impresionante escala y a que la Gran Pirámide es la única maravilla del mundo antiguo que sigue en pie.

Cuando se habla de las pirámides, casi siempre se piensa en las tres principales de la necrópolis: Pirámide de Keops, Pirámide de Kefrén y Pirámide de Micerino.

Estas son las tres pirámides más conocidas del complejo, pero no están solas. En la meseta también hay templos funerarios, pirámides menores, mastabas, calzadas ceremoniales y la célebre Gran Esfinge de Giza, que posa con cara de pocos amigos desde hace milenios.

La Gran Pirámide de Keops es la más impresionante. Fue la estructura más alta del mundo durante unos 3.800 años y sigue siendo un prodigio de ingeniería. No es raro que, al verla por primera vez, uno se quede en silencio unos segundos. Y eso, en tiempos de selfies y notificaciones, ya es casi un milagro arqueológico.

Pirámide de Kefrén

La pirámide de Kefrén parece más alta que la de Keops, aunque en realidad es ligeramente menor. Su posición elevada y la conservación de parte del revestimiento original crean ese efecto visual tan característico.

Es la que suele aparecer junto a la Esfinge en muchas imágenes icónicas. Su complejo funerario está bastante bien conservado, y eso ayuda a imaginar mejor cómo debió verse Giza en su momento de esplendor, cuando todo brillaba mucho más y la arena no era todavía la gran jefa del paisaje.

Pirámide de Micerino

La pirámide de Micerino es la más pequeña de las tres, pero sigue siendo monumental. Su tamaño no le resta interés y permite apreciar la evolución de este tipo de construcciones dentro de la necrópolis.

Alcanza unos 65 metros aproximadamente en su estado actual. Aunque menos famosa, suele resultar muy atractiva para quienes quieren completar la visita con una mirada más amplia del recinto y evitar centrarse solo en la monumentalidad de Keops.




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